
Revista ProPulsión. Interdisciplina en Ciencias Sociales y Humanidades
19
VOLUMEN VII/ NÚMERO 1/ AÑO 4/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 8-27/ RECIBIDO: 10-02-2023/ APROBADO: 01-07-2023/ www.revpropulsion.cl
disciplinadora contemporánea, (en la medida en que se obliga a los cuerpos a ser coherentes
con los estereotipos y status quo que postula la realidad natural únicamente de dos sexos)
para intentar otorgar legitimidad discursiva a los relatos menores (despreciados, desechados,
desperdiciados) y denir un nuevo sujeto. La idea de transformación política y social que
promueve la teoría queer, pretende denir, de nuevo, qué es la transformación deseable de
las representaciones del sujeto, no sólo la posible, en el sentido político, epistemológico y
ético de la expresión.
A mediados de los 80 Lauretis en su libro Tecnología del género plantea que el género es
una construcción sociocultural, que se logra a partir de un proceso semiótico.
Me pareció que el género era una construcción semiótica, una representación, o mejor
dicho un efecto compuesto de representaciones discursivas y visuales las cuales, siguiendo
a Foucault y Althusser, yo vi emanar de varias instituciones –la familia, la religión, el sistema
educacional, los medios, la medicina, el derecho– pero también de fuentes menos obvias: la
lengua, el arte, la literatura, el cine etc. Sin embargo, el ser una representación no lo previene
de tener efectos reales, concretos, ambos sociales y subjetivos, en la vida material de los
individuos. Por el contrario, la realidad del género consiste precisamente en los efectos de su
representación: el género se real-iza, llega a ser real, cuando esa representación se convierte
en auto-representación, cuando uno lo asume individualmente como una forma de la propia
identidad social y subjetiva. En otras palabras, el género es tanto una atribución como una
apropiación: otros me atribuyen un género y yo lo asumo como propio –o no. (1957).
Actualmente, la idea de que los individuos son de hecho constituidos como sujetos por el
género, es un concepto político de oposición radical contra leyes discriminatorias o prácticas
sociales opresivas, que involucra a todas las identidades o disidencias (gay, lesbiana, queer,
trans e inclusive, paradójicamente, la identidad de hombre heterosexual), manifestándose
en la revisión de temas que varían desde los más conservadores, tales como las relaciones
entre mujeres y hombres en el marco familiar o laboral, hasta los más transgresores, como la
re-asignación de sexo, el travestismo, y las prácticas de modicación del cuerpo: el piercing,
los tatuajes, la escaricación, el sicoculturismo, la toma de hormonas, las cirugías plásticas.
Todas son consideradas maneras de de-construir el género, de esfumar la línea entre
identidad de género y anatomía, de borrar la distinción entre lo que se solía denominar los
sexos. (Lauretis, 2015).
Entonces, si el género ya no se entiende como algo que se consolida a través de la
sexualidad normativa ¿qué es lo femenino y qué es lo masculino? Esta investigación pretende
establecer la denición de género desde las disidencias de género en donde lo femenino y lo
masculino se convierte en la herramienta política para la abolición del binarismo. Es desde la
ruptura de los interpretantes y la resignicación de los mismos que invitamos a la sociedad
a rehacerse las preguntas en torno al reconocimiento y a la extrañeza que hay en los nuevos
cuerpos.
1.8 EL GÉNERO DESDE LO POLÍTICO, EL NO LUGAR
Continuando con el análisis de esta investigación se identica como, según Rancière ,
el sujeto político parte la presencia, de la igualdad y el reconocimiento. El pueblo o demos
reconoce la diferencia pero la resuelve en el todo, el Demos es lo múltiple idéntico al todo.