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Nunca Fuimos Modernos y dispositivos humanos:
Interdisciplinariedad y resignicación del lugar de lo
humano
We Were Never Modern and Human Devices: Interdisciplinarity
and Resignication of the Human Position.
MARCOS PARADA
Universidad de Atacama, Copiapó, Chile (marcos.parada@uda.cl)(https://orcid.org/0000-0002-
3218-8998)
INGRID SANHUEZA
Universidad Adventista de Chile, Copiapó, Chile (ingridsanhueza@unach.cl)(https://orcid.
org/0000-0002-3218-8998)
RESUMEN
Bruno Latour plantea la hipótesis de que nunca fuimos
verdaderamente modernos, cuestionando la noción de modernidad
como un estado jo y normativo. Se busca comprender la
interacción entre seres humanos y no humanos en este proceso. El
objetivo es analizar la política pública y examinar cómo congura
dispositivos sociotécnicos que inuyen en la vida de las personas,
así como el papel del poder en estas interacciones. Se utilizó un
análisis de documentos y de contenido para organizar e interpretar
los datos. El estudio revela que los dispositivos sociotécnicos del
Transantiago establecen jerarquías y diferencias, determinando
cómo los individuos se relacionan con su entorno y otros actores
no humanos. Se destaca que el poder no solo reside en las
instituciones, sino también en las conductas de las personas. La
interacción entre los dispositivos sociotécnicos y los seres humanos
genera controversias y tensiones. Los usuarios buscan satisfacer sus
necesidades individuales, mientras que los ciudadanos luchan por
espacios colectivos. Sin embargo, a menudo los usuarios son vistos
como sujetos pasivos con roles predenidos. Esto plantea un dilema
ético, ya que los seres humanos son enlatados y se imponen límites
a lo posible e imposible. La concepción de lo humano varía según
los dispositivos y las asociaciones, y tiene implicaciones éticas y
políticas en la denición y modelamiento de la identidad humana
en la sociedad.
VOLUMEN VII/ NÚMERO 1/ AÑO 4/ ISSN 977245257580
PÁGINAS 76-86/ RECIBIDO: 09-12-2022/ APROBADO: 05-05-2023
DOI: https://doi.org/10.53645/revprop.v7i1.113
www.revpropulsion.cl
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Revista ProPulsión. Interdisciplina en Ciencias Sociales y Humanidades
ABSTRACT
Bruno Latour hypothesizes that we were never truly modern, questioning the
notion of modernity as a xed and normative state. The aim is to understand
the interaction between humans and non-humans in this process. The objective
is to analyze public policy and examine how it shapes socio-technical devices
that inuence people's lives, as well as the role of power in these interactions.
Document and content analysis were employed to organize and interpret
the data. The study reveals that the socio-technical devices of Transantiago
establish hierarchies and differences, determining how individuals relate to their
environment and other non-human actors. It is emphasized that power resides
not only in institutions but also in people's behaviors. The interaction between
socio-technical devices and humans generates controversies and tensions. Users
seek to fulll their individual needs, while citizens strive for collective spaces.
However, users are often perceived as passive subjects with predened roles.
This poses an ethical dilemma as humans are enacted and limits are imposed
on what is possible and impossible. The conception of the human varies
according to devices and associations, with ethical and political implications for
the denition and shaping of human identity in society.
PALABRAS CLAVES / KEYWORDS
Modernidad, Dispositivos sociotécnicos, tecnociencia, asociaciones,
interdisciplinariedad y política pública. / Modernity, Sociotechnical devices,
technoscience, associations, interdisciplinarity, and public policy.
INTRODUCCIÓN
La modernidad es un fenómeno histórico que se ha desarrollado a partir del siglo XVI
y ha tenido un impacto signicativo en la sociedad (Habermas, 1981a; 1989b). Este período
marcó una transición importante de un mundo tradicional a uno moderno, que se consolidó
en el siglo XIX. Según Jürgen Habermas (1999c), la modernidad se caracteriza por cambios
profundos en las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales.
Durante la modernidad, hubo una reconguración de las relaciones sociales y una mayor
valoración de la razón y la ciencia. Este enfoque racionalista y cientíco llevó a avances
tecnológicos y cientícos signicativos, transformando la forma en que las personas vivían y
se relacionaban entre sí. Además, se produjo una mayor separación entre la esfera pública y
privada, y se desarrollaron instituciones autónomas y diferenciadas, como el Estado moderno
y el sistema capitalista (Foucault, 2001a).
La modernidad también implicó un cambio en la forma en que las personas concebían
y experimentaban el tiempo y el espacio. Se promovió una visión lineal del tiempo,
en contraposición a la concepción cíclica del tiempo en las sociedades tradicionales.
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Nunca Fuimos Modernos y dispositivos humanos: Interdisciplinariedad y resignicación del lugar de lo humano
Asimismo, se produjo una reconguración de los espacios sociales, con la urbanización y la
industrialización como características clave (Giddens, 2001).
Sin embargo, la modernidad también ha sido objeto de críticas y cuestionamientos. Se
ha argumentado que esta época ha llevado a la deshumanización, la alienación y la pérdida
de valores tradicionales (Touraine, 1994; Husserl, 2000, Foucault, 2002a Daza, 2010). También
se ha señalado que la modernidad ha llevado a la desigualdad social y a la destrucción del
medio ambiente (Abbagnano, 1996).
En este contexto, la hipótesis de trabajo propuesta por Bruno Latour (2007) ofrece
una perspectiva interesante. Latour plantea que la modernidad no debe ser vista como
un estado jo y normativo, sino como un proceso continuo de cambio y ruptura. En su
concepto de «nunca fuimos modernos», Latour busca desaar la idea de que la modernidad
ha sido alcanzada plenamente y sostiene que debemos cuestionar nuestras concepciones
tradicionales sobre la modernidad.
Latour argumenta que las interacciones entre seres humanos y no humanos son
fundamentales para comprender la modernidad desde una perspectiva antropológica.
Reconoce que los seres humanos no están separados de su entorno y que nuestras relaciones
con los demás actores no humanos, como la naturaleza y la tecnología, son esenciales para
comprender nuestra propia condición humana.
En este sentido, las interacciones entre humanos y no humanos se presentan como una
red compleja de asociaciones y relaciones entrelazadas. Estas interacciones van más allá de
las relaciones humanas tradicionales y abarcan desde tecnologías y objetos hasta organismos
vivos y entidades abstractas. Comprender estas interacciones implica reconocer que nuestra
existencia y nuestro desarrollo como sociedad están íntimamente ligados a nuestra relación
con el mundo no humano. En este trabajo, se busca desarrollar la armación de «Nunca
Fuimos Modernos» de Bruno Latour y explorar por qué esta armación conlleva una pregunta
y una re-signicación del lugar de lo humano. Para abordar este tema, se considera la idea de
dispositivo humano, propuesto por Sebastián Ureta.
Por lo tanto, a partir de la armación «Nunca Fuimos Modernos», se desprenden dos
temas principales a explorar: (a) el concepto de nunca fuimos modernos y (b) la noción de
dispositivos humanos. A través de un enfoque interdisciplinario, se busca analizar cómo estos
conceptos se entrelazan y contribuyen a una reevaluación del papel de lo humano en el
contexto de la modernidad.
NUNCA FUIMOS MODERNOS
La armación de «Nunca Fuimos Modernos» de Latour (2007) y su discusión sobre los
presupuestos de la modernidad. Latour argumenta que la sociedad moderna se enfrenta
a un problema en la comprensión del signicado de la modernidad, ya que se concentra
en un enfoque valórico y normativo en lugar de considerarla como una práctica colectiva
basada en asociaciones.
Esta armación cuestiona la idea de la modernidad como un estado denitivo y jo, y
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propone una perspectiva más dinámica y relacional. Latour sostiene que la modernidad es
un proceso continuo y en constante cambio, en el cual las asociaciones y las interacciones
entre seres humanos y no humanos desempeñan un papel central. Esta mirada invita a
reconsiderar y reevaluar los presupuestos y las narrativas tradicionales sobre la modernidad.
La argumentación de Latour proporciona un enfoque interdisciplinario que busca superar
las dicotomías y divisiones entre lo humano y lo no humano, y promueve una comprensión
más completa y compleja de la modernidad como una red de relaciones y asociaciones en
constante evolución. Al enfocarse en el colectivo y en las prácticas concretas, se desafían
los supuestos y se abren nuevas posibilidades de re-signicar el lugar de lo humano en el
contexto moderno.
La consecuencia de este pensar moderno en torno a lo normativo ha sido la jerarquización
de una dicotomía puricadora. Esta dicotomía da cuenta de redes híbridas, pero también
sostiene una dicotomía entre naturaleza y técnica, entre humano y no humano, entre cultura
y sociedad. La hibridez se evidencia de dos formas. Un sentido material como puede ser el
Transantiago y de forma inmaterial como son los recuerdos de molestia de los usuarios en
torno a la política pública llevada a cabo.
Según Latour (2007), esta jerarquización y dicotomización de lo humano y lo no humano,
de la naturaleza y la técnica, es una consecuencia del pensamiento moderno. Él autor
sostiene que la modernidad ha perpetuado una división puricadora que establece límites
rígidos y normativos entre distintos aspectos de la realidad. Esta dicotomía ha llevado a una
concepción dualista y excluyente, donde lo humano se considera separado de lo no humano,
y la cultura separada de la sociedad (Millán, 2015).
Latour (2007) argumenta que esta separación entre lo humano y lo no humano es
problemática y limitante. En lugar de ver a los seres humanos como entidades separadas
y superiores, Latour propone una antropología simétrica que reconozca la agencia y la
capacidad de acción tanto de los seres humanos como de los actores no humanos. Por lo
tanto, los humanos y los no humanos están entrelazados en una red de relaciones, y sus
acciones mutuas contribuyen a la conguración de la realidad (Simmel, 2002).
Esta visión dicotómica es limitada y no reeja la realidad compleja y entrelazada en la
que vivimos. Las redes híbridas, como el ejemplo del Transantiago (Ureta. 2015), demuestran
cómo lo humano y lo no humano se entrelazan y coexisten en interacciones y procesos
interdependientes. Además, los recuerdos de molestia de los usuarios en relación a la política
pública llevada a cabo también ejemplican la dimensión inmaterial de la hibridez, donde
las experiencias subjetivas se entrelazan con las decisiones políticas y la implementación de
medidas.
Esta perspectiva de hibridez y superación de las dicotomías tradicionales invita a
repensar y re-signicar el lugar de lo humano en relación con el entorno y los demás actores
no humanos. Al reconocer las interconexiones y la co-constitución de lo humano y lo no
humano, se abre la posibilidad de abordar los desafíos actuales desde una perspectiva más
integrada y compleja.
Además, esta perspectiva de una antropología simétrica nos permite apreciar la
complejidad de las interacciones entre los seres humanos y los no humanos en la
conguración de la sociedad y el entorno. Reconocer la inuencia mutua y la co-creación
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entre ambos nos invita a repensar nuestras prácticas y actitudes hacia el medio ambiente, la
tecnología, la ciencia y otros aspectos de la vida moderna.
En la sociedad del siglo XXI, se observa una proliferación de aspectos visibles que presentan
una naturaleza híbrida, los cuales inuyen en la construcción de un discurso basado en la
formulación de una constitución moderna (Weber, 2001). Esta constitución moderna se
comprende como una forma de pensar en términos políticos y sociales, en la cual se otorgan
privilegios a lo humano por encima de los seres humanos y no humanos.
Al respecto se puede realizar una crítica al punto expuesto sobre la constitución moderna
y la primacía otorgada a lo humano por encima de los seres humanos y no humanos. Latour
(2007) argumenta que esta visión excluyente y jerárquica ha llevado a una comprensión
limitada de la realidad y ha perpetuado una dicotomía articial entre lo humano y lo no
humano.
Es necesario proponer un análisis crítico de la sociedad actual y plantear que la falta de
cambio en la concepción moderna se debe a la persistencia de una visión reduccionista y
simplicada de la realidad. La modernidad ha tendido a ignorar o subestimar la inuencia
de los no humanos en la conguración de la sociedad, lo cual limita nuestra comprensión y
nuestras respuestas a los desafíos actuales.
Latour (2007) sugiere que para superar esta limitación, es necesario adoptar una
perspectiva más amplia e interconectada que reconozca las interacciones entre seres
humanos y no humanos como elementos fundamentales en la construcción de la sociedad.
Esto implica desaar la idea de una constitución moderna basada en privilegios exclusivos
para lo humano y promover un enfoque más simétrico y equitativo que incluya la diversidad
de actores y fuerzas presentes en la realidad social.
DISPOSITIVOS HUMANOS
La sociedad contemporánea es un escenario complejo donde los seres humanos se
maniestan de diversas formas. Ya sea como ciudadanos que participan activamente en
la vida política, como consumidores que interactúan en el mercado o como miembros
de una comunidad que establecen vínculos sociales (Simmel, 2002), cada manifestación
revela diferentes aspectos de la condición humana. Por ejemplo, la inuencia del contexto
cultural según Clifford Geertz (2008), tiene una importancia que ayuda a comprender las
manifestaciones humanas en el contexto de su signicado cultural. Él argumenta que los
seres humanos son actores culturales que interpretan y dan sentido al mundo a través de
sistemas simbólicos.
Por lo tanto, las manifestaciones individuales y colectivas están arraigadas en un marco
cultural que inuye en cómo los seres humanos se perciben a mismos y a los demás.
Michel Foucault (2002b) examina cómo el poder se ejerce a través de diversas relaciones y
dispositivos en la sociedad. Para Foucault, el poder no se concentra en una sola institución
o individuo, sino que se dispersa y se maniesta en las prácticas sociales cotidianas. Estas
prácticas generan diferentes formas de subjetividad y control social que inuyen en la
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manifestación de los seres humanos en la sociedad.
Por su parte, Bourdieu (2000a) sostiene que los seres humanos están congurados
por su entorno social y las estructuras de poder existentes. Según él, las prácticas y los
comportamientos individuales están inuenciados por las disposiciones adquiridas a través
de la socialización y las posiciones ocupadas en el sistema social. La clase social, la educación
y los recursos simbólicos son factores clave que moldean las manifestaciones de los seres
humanos en la sociedad.
Jürgen Habermas (1981a), destaca la importancia de la esfera pública como un espacio
de interacción y deliberación donde los ciudadanos ejercen su autonomía y participan en
la toma de decisiones políticas. Según Habermas, la esfera pública permite la formación de
opiniones públicas y fomenta la discusión racional, lo que contribuye a la construcción de
una sociedad democrática.
En este contexto, la discusión sobre las manifestaciones humanas en la sociedad
contemporánea no puede ignorar el análisis propuesto por Sebastián Ureta (2015). Ureta
destaca la inuencia de la tecnociencia y los dispositivos sociotécnicos en la conguración
de las manifestaciones humanas. Los dispositivos humanos, entendidos como dispositivos
sociotécnicos altamente heterogéneos que encarnan versiones de lo humano para la
tecnociencia, desempeñan un papel crucial en la denición y manifestación de las prácticas
humanas en la sociedad actual.
Estas manifestaciones están profundamente inuenciadas por el desarrollo de la
tecnociencia. Un ejemplo claro de esto es el lugar que ocupa la ciudadanía, que está
condicionado por los dispositivos que se involucran en el trabajo técnico, el desarrollo y la
formulación de políticas públicas. Es en este contexto, donde entran en juego los dispositivos
humanos, que se denen como «dispositivos sociotécnicos altamente heterogéneos que
encarnan versiones de lo humano para la tecnociencia» (Ureta, 2015: 23).
Estos dispositivos humanos representan una combinación compleja de elementos técnicos
y sociales, y desempeñan un papel fundamental en la conguración de las concepciones
y prácticas relacionadas con lo humano en el contexto de la tecnociencia. A través de su
funcionamiento, los dispositivos humanos encauzan y dan forma a las interacciones y
relaciones entre los seres humanos y las tecnologías que los rodean, inuyendo en cómo se
concibe y se desempeña el ser humano en la sociedad contemporánea.
La gura de los dispositivos humanos, desde una perspectiva sociológica, se concibe
como «un puente conceptual que conecta diferentes ámbitos y los enfrenta a sus mutuas
incoherencias» (Ureta, 2015: 27). En este sentido, dado el papel central de la tecnociencia en
las sociedades contemporáneas, los dispositivos deben entenderse como formas de poder
político, ya que establecen jerarquías, diferencias, exclusiones e integraciones entre los seres
humanos. Estos dispositivos son parte de proyectos de gubernamentalidad especícos y
requieren acciones que permitan la participación de los individuos como consumidores y/o
ciudadanos en las políticas públicas.
Los dispositivos sociotécnicos desempeñan un papel crucial en la conguración de la
participación de los individuos en la sociedad actual. Estos dispositivos sociotécnicos son
altamente heterogéneos, representan distintas versiones de lo humano en el contexto de la
tecnociencia. Por ejemplo, el uso de grácos de opinión pública, encuestas y el análisis de
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Nunca Fuimos Modernos y dispositivos humanos: Interdisciplinariedad y resignicación del lugar de lo humano
patrones de comportamiento de los usuarios en el transporte público son ejemplos claros
de cómo estos dispositivos inuyen en la toma de decisiones y en la participación de las
personas en la esfera pública.
Estos dispositivos no solo brindan información y datos, sino que también moldean
y denen las interacciones y relaciones entre los seres humanos y su entorno. Establecen
estructuras de poder (Foucault) y jerarquías, determinando quién tiene acceso a la
información y quién puede participar en los procesos de toma de decisiones. Además, los
dispositivos sociotécnicos pueden promover la exclusión o la inclusión de ciertos grupos,
dependiendo de cómo estén diseñados y utilizados.
Es importante reconocer que estos dispositivos no son neutrales, sino que están
impregnados de valores y perspectivas particulares. Reejan y reproducen las visiones
y prioridades de quienes los diseñan y controlan. Por lo tanto, es fundamental analizar
críticamente estos dispositivos y cuestionar las implicaciones éticas y políticas que conllevan.
Otro ejemplo de estos dispositivos socioténicos, es un estudio realizado sobre la política
pública del Transantiago, por Sebastián Ureta (2015), quien «examina cómo este fenómeno
genera controversia sociotécnica y revela la interrelación entre los planteamientos urbanos y
políticos. Estos planteamientos problematizan los principios y tienen consecuencias directas
en las personas que participarán en la planicación y en los usuarios del sistema. Esto crea
espacios para la participación y la ubicación del ser humano en el contexto de la política
públic (p.22). Sin embargo, Ureta (2015) también señala que los usuarios/consumidores
suelen ser vistos como sujetos pasivos, «construidos en relación con la infraestructura y
atribuidos a ciertos roles» (p. 22). Mientras los usuarios buscan satisfacer sus necesidades
individuales a través del uso del transporte, los ciudadanos luchan junto a los expertos para
generar espacios colectivos en el entorno de la tecnociencia.
No obstante, resulta fundamental cuestionar y reexaminar el lugar de lo humano a
partir de la participación de los consumidores y/o ciudadanos, tanto como individuos y
como colectivos, quienes poseen una identidad que diere de aquellas que les precedieron
o sucedieron, permitiendo así conectar múltiples versiones de lo humano en toda su
multiplicidad y diversidad. Ureta (2015) sostiene que esta selección sería apropiada y necesaria
si los seres humanos fueran «enactados de manera consistente y singular a lo largo de todo
el proceso de diseño y uso de políticas de infraestructura como el Transantiago» (p.23).
El espacio que los seres humanos ocupan en el sistema de transporte, ya sean usuarios,
conductores o expertos, es parte de la controversia sociotécnica. El autor indaga sobre la
interacción entre el ser humano y el entorno que conforma dicho sistema. El objetivo de
Ureta (2015) es observar cómo los dispositivos a través de los cuales los seres humanos son
enactados -funcionamiento, planicación, enrolamiento, asociación- inuyen en la manera
en que se comprenden y asumen los roles de los humanos, lo cual, en última instancia,
congura nuevos órdenes sociales en la realidad. Estos procesos están sujetos a tensiones y
contingencias derivadas de la operación de las asociaciones.
DISCUSIÓN
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El estudio de las manifestaciones humanas en la sociedad contemporánea requiere una
perspectiva interdisciplinaria que integre las contribuciones teóricas de pensadores como
Habermas (1981a), Foucault (2002b), Bourdieu (2000a; 2007b), Geertz (2008) y Ureta (2015).
Estos autores nos brindan herramientas conceptuales para analizar las dinámicas sociales,
los factores de poder, la inuencia cultural y la mediación tecnocientíca que conguran las
manifestaciones de los seres humanos en la sociedad actual.
Sin embargo, a pesar de estos avances socioculturales que ayudan a comprender la
modernidad, es necesario realizar una crítica a la modernidad, pues se plantea inquietudes
sobre sus efectos negativos en la sociedad, como la deshumanización y la destrucción
del medio ambiente. La hipótesis de trabajo de Latour (2007) nos invita a repensar la
modernidad como un proceso continuo de cambio y a considerar las interacciones entre
humanos y no humanos como fundamentales para comprender nuestra condición humana.
Esta perspectiva ofrece una oportunidad para reexionar sobre el lugar de lo humano en la
modernidad y la importancia de desarrollar una relación más equilibrada y sostenible con
nuestro entorno.
Si recapitulación la armación «Nunca Fuimos Modernos» de Latour plantea una
importante discusión sobre los presupuestos de la modernidad y su comprensión en la
sociedad actual. Según Latour, la modernidad ha sido entendida principalmente desde
una perspectiva valórica y normativa, lo cual limita nuestra comprensión de su verdadero
signicado.
En lugar de considerar la modernidad como un estado jo y normativo, Latour propone
verla como una práctica colectiva basada en asociaciones entre seres humanos y no
humanos. Esto implica reconocer que las interacciones y relaciones entre diversos actores,
como la tecnología, la naturaleza y las instituciones, desempeñan un papel fundamental en
la construcción y desarrollo de la modernidad.
Esta discusión de Latour plantea una serie de interrogantes y desafíos para la sociedad
moderna. ¿Cómo podemos comprender y abordar la modernidad de manera más completa
y precisa? ¿De qué manera las asociaciones entre seres humanos y no humanos inuyen en
la conguración y evolución de la modernidad? Estas preguntas nos llevan a reconsiderar
nuestra concepción tradicional de la modernidad y a explorar nuevas perspectivas y enfoques
en su estudio.
Para comprender y abordar la modernidad de manera más completa y precisa, es necesario
superar la concepción tradicional que la considera como un estado jo y normativo. Según
la discusión de Latour, debemos entender la modernidad como una práctica colectiva en
constante evolución. Esto implica reconocer que la modernidad no es un concepto estático,
sino un proceso continuo en el que intervienen múltiples actores y fuerzas.
Además, es fundamental adoptar una perspectiva interdisciplinaria y considerar las
múltiples dimensiones de la modernidad, incluyendo aspectos sociales, políticos, económicos,
culturales y tecnológicos. Esto implica analizar las interacciones complejas entre diferentes
agentes y factores que inuyen en la conguración y evolución de la modernidad.
Según Latour, las asociaciones entre seres humanos y no humanos desempeñan un papel
fundamental en la conguración y evolución de la modernidad. Estas asociaciones van más
allá de las interacciones humanas directas e incluyen las relaciones con la tecnología, el
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Nunca Fuimos Modernos y dispositivos humanos: Interdisciplinariedad y resignicación del lugar de lo humano
entorno natural, las instituciones y otros actores no humanos.
Las asociaciones entre seres humanos y no humanos inuyen en la conguración de la
modernidad de diversas maneras. Por ejemplo, los avances tecnológicos tienen un impacto
signicativo en la forma en que vivimos y nos relacionamos en la sociedad moderna. La
tecnología no solo transforma nuestras prácticas cotidianas, sino que también inuye en la
estructura social, la economía y la cultura.
Asimismo, las asociaciones (Simmel, 2022) entre seres humanos y no humanos
determinan nuestras interacciones y comportamientos en el contexto de la modernidad.
Estas interacciones pueden generar tensiones, desafíos éticos y dilemas que inuyen en la
conguración y evolución de la sociedad moderna. Por ejemplo, la relación con la tecnología
plantea interrogantes sobre la privacidad, la equidad en el acceso y el impacto ambiental.
Al examinar los resultados de esta discusión, se pueden identicar varias implicaciones
importantes. En primer lugar, la noción de asociación se convierte en un elemento clave
para entender la modernidad en su complejidad. Reconocer que las interacciones entre
humanos y no humanos son esenciales nos permite apreciar la inuencia de factores como la
tecnología, la cultura y el medio ambiente en la conguración de la modernidad (Durkheim,
2001).
Además, los dispositivos sociotécnicos desempeñan un papel central en la conguración
de la participación de los individuos en la sociedad contemporánea. Representan diferentes
versiones de lo humano y moldean las interacciones y relaciones entre las personas y su
entorno. Al analizar críticamente estos dispositivos, podemos comprender cómo inuyen en
la toma de decisiones y en la participación de las personas en la esfera pública, y reexionar
sobre las implicaciones éticas y políticas que conllevan.
En segundo lugar, la perspectiva de Latour (2007) desafía la idea de que la modernidad
es un estado alcanzado y completo. Al considerarla como una práctica colectiva en
constante evolución, se abren nuevas posibilidades de reexión y transformación. Esto nos
invita a replantear nuestra comprensión de la modernidad y a estar abiertos a cambios y
adaptaciones en función de las interacciones y asociaciones en curso.
CONCLUSIÓN
El estudio de la sociedad contemporánea requiere una perspectiva interdisciplinaria que
considere las manifestaciones humanas desde diversos enfoques teóricos. Pensadores como
Habermas, Foucault, Bourdieu, Geertz y Ureta nos brindan herramientas conceptuales para
comprender las dinámicas sociales, los factores de poder, la inuencia cultural y la mediación
tecnocientíca que conguran las manifestaciones de los seres humanos en la sociedad
actual. Estos enfoques nos invitan a cuestionar y repensar la modernidad, reconociendo sus
efectos negativos como la deshumanización y la destrucción del medio ambiente.
La hipótesis de trabajo propuesta por Latour nos desafía a considerar las interacciones
entre seres humanos y no humanos como fundamentales para comprender nuestra
condición humana. Los dispositivos sociotécnicos, altamente heterogéneos, representan
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versiones de lo humano en el contexto de la tecnociencia y desempeñan un papel central
en la conguración de la participación de los individuos en la sociedad. Sin embargo, es
necesario realizar un análisis crítico de estos dispositivos y cuestionar las implicaciones éticas
y políticas que conllevan.
En su trabajo, Sebastián Ureta (2015) examina la política pública del Transantiago y
nos muestra cómo se congura como un ensamblaje complejo de identidades jas y
heterogéneas. A través de este análisis, revela que el poder no reside únicamente en las
instituciones, sino también en las conductas y acciones de las personas. En otras palabras, la
vida de las personas se vuelve administrable a través de los dispositivos tecnocientícos que
buscan establecer un orden y una estabilidad, incluso en situaciones donde la política falla,
como en el caso del Transantiago.
Este enfoque plantea una perspectiva controvertida, ya que destaca la importancia de
lo humano en el centro de las prácticas y los dispositivos tecnocientícos. A pesar de los
esfuerzos por establecer un orden deseado, los resultados pueden ser impredecibles y
generar tensiones en la sociedad. Esto nos lleva a reexionar sobre cómo los dispositivos
tecnocientícos no solo inuyen en la organización de la vida cotidiana, sino también en la
conguración del poder y las dinámicas sociales (Martuccelli, 2013).
En este contexto, surge un problema ético en el cual el ser humano es enactado por otros
seres humanos que buscan representar, imponiendo límites a lo que es considerado posible
e imposible. Esto conlleva a una operacionalización de los seres humanos en el contexto del
Transantiago y otras políticas públicas. Según Ureta (2015), siguiendo los planteamientos de
Latour (2007), es importante recordar que la política pública sitúa al ser humano en un lugar
especíco, cargado de características, capacidades y exclusiones.
Es crucial tener en cuenta que ser un consumidor no es lo mismo que ser un ciudadano,
al igual que ser un técnico no es lo mismo que ser un ciudadano. Cada uno de estos
roles conlleva visiones propias y excluyentes. Por lo tanto, la concepción de lo humano va
adquiriendo diferentes posiciones en función de lo enactado y establece la relación de los
seres humanos con otras entidades, ya que nuestra comprensión de lo humano depende de
las asociaciones en las que nos vemos involucrados.
En última instancia, este trabajo nos invita a reexionar sobre el lugar de lo humano en
la modernidad y a buscar una relación más equilibrada y sostenible con nuestro entorno. La
comprensión y abordaje de la modernidad requiere considerar las múltiples dimensiones
de las manifestaciones humanas, así como las inuencias de los dispositivos sociotécnicos.
Al hacerlo, podremos avanzar hacia una sociedad más justa, inclusiva y consciente de las
complejidades de nuestra condición humana en el mundo contemporáneo.
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VOLUMEN VII/ NÚMERO 1/ AÑO 4/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 76-86/ RECIBIDO: 09-12-2022/ APROBADO: 05-05-2023/ www.revpropulsion.cl
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