
35
VOLUMEN II/ NÚMERO 2/ AÑO 1/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 32-42/ RECIBIDO: 10-08-202/ APROBADO: 01-10-2020/ www.revpropulsion.cl
Revista ProPulsión. Interdisciplina en Ciencias Sociales y Humanidades
enfrentamiento asimétrico, en el que uno de los competidores tiene ventaja sobre los demás.
Pero, más que eso, la ventaja debe implicar sometimiento, o liderazgo. Y, controlando la parte
esencial de un proceso, se establecen las condiciones de creación de equivalentes generales
(Ceceña, 1998) relativamente ineludibles que permiten marcar dirección y normatividades.
Monsanto transforma las semillas criollas en otras que las sustituyen y sobre las cuales
imponen modos de uso:
1. Semillas regularizadas que permiten una producción estandarizada: las mazorcas,
en el caso del maíz, serán casi del mismo tamaño y grosor, con semillas alineadas y
regulares. De esta manera, pueden ser administradas con mayor facilidad y rapidez
(cortadas o almacenadas mecánicamente, por ejemplo), y su rendimiento será
cercano siempre al promedio.
2. Semillas patentadas, cuyo uso genera necesariamente una renta.
3. Semillas objetivadas, llamadas sugerentemente Terminator, sin capacidad de
reproducción en virtud de transformaciones genéticas operadas por Monsanto. Las
semillas ya no tienen la capacidad de vida larga (transgeneracional) y ya no pueden
ser guardadas de una cosecha a la siguiente. Son objetos o mercancías, no germen
de vida.
4. Semillas dependientes de un paquete tecnológico que obliga a utilizar agroquímicos
para su buen rendimiento. Lo que signica que se cancela la interacción natural de las
especies y, también, la fertilización orgánica de la economía campesina.
Esta suplantación de semillas naturales o criollas por semillas Terminator, o genéticamente
modicadas, ha transformado completamente las lógicas de producción agrícola y de
tratamiento de la tierra. Las semillas Monsanto, además, son invasoras y tienden a eliminar
a todas las otras. Solamente con ir regando sus semillas, patente de por medio, Monsanto2
garantiza, en un plazo razonable, el control de todos los cultivos de granos básicos.
La pregunta es en qué sentido este comportamiento de Monsanto, o esta estrategia
competitiva, es una expresión paradigmática del capitalismo, o, más aún, de la modernidad,
y cuál es la relación con el principio de igualdad. En lo que concierne a la modernidad, es
indispensable denir cuáles son los elementos o principios epistemológicos y organizativos
que la caracterizan. No es ésta una cuestión de fácil resolución, dadas las diferentes corrientes
interpretativas sobre el punto. Para una aproximación más argumentada, remito a algunos
de mis textos anteriores. Para la discusión que estoy planteando aquí, reero puntualmente
las cuestiones que me parecen esenciales:
1. La modernidad se construye sobre la base de la superioridad del hombre3 sobre
2 Tomé Monsanto como caso paradigmático, pero en la práctica el control de la agricultura de granos básicos
podría, como de hecho ocurre, estar en manos de un oligopolio. Esto no cambia nada en términos de la territorialidad
generada, ni en las implicaciones que tiene en la discusión de las derivas del principio moderno de igualdad.
3 La modernidad se anuncia no como una conquista humana sobre las otras formas de vida y sujetidad sino
signicativamente como una conquista del hombre, aunque entendido en un sentido genérico que rápidamente fue
cobrando una especicidad excluyente. Este ha sido uno de los puntos tratados por el pensamiento feminista y, de
otra manera, por todas las vertientes de pensamiento anticolonial. En un caso, se enfatiza la relación de género y, en
el otro, la relación intercultural o de visiones del mundo. Ver, entre otros: O’Gorman, Federici, Said, Mariátegui, Bonl.