
69
VOLUMEN IV/ NÚMERO 2/ AÑO 2/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 65-77/ RECIBIDO: 10-12-2021/ APROBADO: 11-01-2022/ www.revpropulsion.cl
Revista ProPulsión. Interdisciplina en Ciencias Sociales y Humanidades
la jornada laboral. En efecto, de acuerdo con las leyes del capitalismo dependiente, la
explotación del trabajo que resulta de procesos de industrialización y la revolución cientíco-
técnica traen consigo mayor desempleo y marginalidad social para los diferentes sectores
de trabajadores, entre ellos el campesino poseedor o usufructuario de predios familiares
y subfamiliares inmerso en la fase neoliberal del sistema capitalista, promovida desde las
clases dominantes en contubernio con la clase política.
El sistema económico capitalista ha creado una situación, -como lo arma el sociólogo
Adrián Sotelo (2005) -, que “genera fenómenos como el endeudamiento externo público y
privado de América latina, la especialización productiva, la industrialización y la conversión
de las economías subdesarrolladas en exportadoras de productos primarios y de fuerza
de trabajo” (p. 204). Recordemos que en el proceso expropiatorio de los medios de
producción los campesinos dejan de ser propietarios independientes y pasan a ser fuerza
de trabajo, que en México por ejemplo con la ley Lerdo en las Leyes de Reforma (1856) es
como comienza este proceso económico, político y social dando paso a la conformación y
desarrollo de las diferencias sociales, consecuencia de la acumulación capitalista. Así pues,
es como se congura esta relación del campesino dependiente con el sistema capitalista
dominante, dependencia que, como lo llama el economista Hernández Gutiérrez se vuelve
profundamente estructural (1978, p. 106).
Se puede señalar, por un lado, que la situación de dependencia estructural en la que
se encuentra encajado el campesino, hace que no tenga capacidad de emplear mano de
obra ajena para su actividad agrícola, además se encuentran ante la necesidad de vender su
propia fuerza de trabajo en su lugar de origen o fuera de él para completar el ingreso familiar.
Podemos agregar que la dependencia estructural en su etapa neoliberal es consecuencia
del sistema socioeconómico, es decir, del sistema capitalista basado en el capital nanciero
que crea riqueza, pero desvinculada al territorio.
EL CAMPESINADO EXPLOTADO (EL CASO DE MÉXICO)
Evidentemente, la desigualdad socioeconómica se ha profundizado a partir de la llegada
del siglo XXI en América Latina y particularmente en México. Después de las reformas que
entran en vigor con el consenso de Washington que surgió en 1989 a n -según instituciones
internacionales como BM- de procurar un modelo más estable, abierto y liberalizado para
los países de América Latina. Se trata, sobre todo, de encontrar soluciones al problema de la
deuda externa que atenaza el desarrollo económico de la zona latinoamericana y, al mismo
tiempo, establecer un ambiente de transparencia y estabilidad económica.
el sector rural, agrícola, forestal y ganadero se ha estancado y empobrecido, alcanzando
índices de marginalidad social pocas veces visto desde que el modelo económico capitalista
se instauró como sistema. A consecuencia de la crisis generada por dicho modelo económico,
las transformaciones que ha sufrido el sector campesino, que alquilan pequeñas parcelas de
temporal o que las trabajan a través de sistemas de medianía o aparcería son de distinta
magnitud, a saber; la feminización consecuencia de la migración, el envejecimiento de su
población, la venta de mano de obra barata, etc., de tal forma que la actividad agrícola ha
dejado de ser el sustento de familias tradicionalmente campesinas.