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VOLUMEN I/ NÚMERO 1/ AÑO 1/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 71-90/ RECIBIDO: 16-03-2020/ APROBADO: 27-05-2020/ www.revpropulsion.cl
La ideología chavista: ¿qué es el chavismo?
3.CHÁVEZ Y LA ANTI POLÍTICA
Entre las acusaciones que se le hacen a Chávez está la de ser un caudillo militar
representante de la anti política. Como sabemos este hombre proviene del mundo militar
y para muchos la religión y lo militar son sinónimos de anti política. Esta percepción es
muy discutible, ya que la religión como institución, desde la humildad de un templo hasta
las máximas jerarquías eclesiásticas representa un poder, un feudo, poseen privilegios,
administran riqueza, históricamente han estado relacionadas al poder político y económico
del mundo. En el caso de los militares, no solo por legislación, como salvaguarda de las
personas, bienes materiales, e instituciones de un país, como custodia del armamento
nacional y garantes de la paz, han sido históricamente y es un cuerpo político beligerante,
aunque las leyes lo prohibieran sus decisiones y acciones han sido y son políticas. En Venezuela
este retorno de los militares al protagonismo en la escena del poder ha sido interpretado
como una dimensión más de la postura “antipolítica” que caracteriza al proyecto chavista
(Nahón, 2010).
Con este planteamiento estamos totalmente en desacuerdo. A nuestro modo de ver, esta
pretensión de acusar a Chávez de anti político persigue relacionarlo a la idea del caudillo
militar, dentro del “gorilaje” que caracterizó a América Latina en décadas pasadas. Es decir,
colocar al chavismo en el mismo orden de las dictaduras chilenas y argentinas, entre otras
(Cannon, 2013). En efecto, Chávez es visto como la anti política porque enfrentó radicalmente
al establishment, a lo que él denominó la cuarta república, luchó contra el populismo, la
democracia representativa, “los cogollos adecos y copeyanos”, el puntojismo. Cuestionó lo
que hasta entonces se consideraba “política” en Venezuela. Pero totalmente alejado de la
antipolítica.
Si alguien fue político fue Chávez, llevó al debate político absolutamente todo, no hubo
nada en el país que pudiera camuajearse, su discurso era permanentemente el de un
hombre político. La economía, la política, lo militar, lo social, lo cultural, fueron debatidos
como nunca antes se había hecho. En Venezuela llegó a su n el apoliticismo, con Chávez todo
era y es político, todo puede ser debatible, no hay dogmas. Por primera vez en la historia de
Venezuela todo el mundo puede opinar, debatir, deliberar sobre temas considerados “tabú”:
el petróleo, PDVSA, latifundio, militares, religión, educación, indígenas, afroamericanos, clases
sociales, socialismo, que eran solo abordados por los supuestos “expertos”, o grupos políticos
minoritarios, en forma casi clandestina. Todos estos temas fueron llevados al debate político,
fueron develados sus vínculos con las relaciones de Poder. Antes eran vistos como asuntos
neutros y apolíticos. Con Chávez se acabaron los temas tabúes, los intocables (Hernández,
2018).
No hay la menor duda del crecimiento y apoderamiento de la participación política
del venezolano. Desde los consejos de planicación local, consejos comunales, comunas,
asambleas vecinales, campesinas, obreras, gobierno y legislación “en la calle”, empresas de
cogestión popular, entre muchos otros mecanismos de participación directa y protagónica
como lo emana la Constitución Bolivariana de 1999. Por el contrario, sectores tradicionales
de la oposición y las élites (económicas, políticas, culturales y religiosas) han acusado
permanentemente al gobierno de “querer politizar todo”. Con las consignas “con mis hijos
no te metas”, “con mi propiedad no te metas”, “la propiedad privada no se discute”, “la religión
y la educación deben estar alejados del tema político”, “los asuntos petroleros y PDVSA no