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VOLUMEN VI/ NÚMERO 2/ AÑO 3/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 101-110/ RECIBIDO: 12-12-2022/ APROBADO: 13-01-2023/ www.revpropulsion.cl
Entender el barrio, una aproximación desde las Ciencias Sociales
En una sociedad donde los elementos principales no son ya la comunidad y la vida
pública, sino los individuos privados de una parte, y el Estado de la otra, las relaciones
no pueden regularse sino en una forma exactamente inversa del espectáculo: "Al
tiempo moderno, a la inuencia siempre creciente del Estado, a su intervención
cada día más profunda en todos los detalles y todas las relaciones de la vida social,
le estaba reservado aumentar y perfeccionar sus garantías, utilizando y dirigiendo
hacia este gran n la construcción y la distribución de edicios destinados a vigilar
al mismo tiempo a una gran multitud de hombres (Foucault, 2004, págs. 219-220)
Con todo lo anterior, se hace difícil hablar de una identidad general. Más difícil se vuelve
pensar que esa identidad sea el denominador común en los distintos micro territorios.
La ciudad fue generando un gran discurso madre que poco o nada tenía que ver con la
marginalidad, sino más bien un discurso elaborado desde el centro. Por ende, mas invisible
hacía a los que, relegados por dicho discurso, abrazaban la periferia.
APROXIMACIONES AL CONCEPTO DE BARRIO
¿Qué vamos a entender por de barrio? Para responder esta pregunta generalmente se toma
el concepto jurídico del asunto, o una visión arquitectónica del tema. Es decir, como áreas
urbanas delimitadas, o como estamentos administrativos de un territorio. Sin embargo, el
tema es más profundo y su problematización conlleva debatir sobre lo observable enfrentado
a lo observado. Vale decir, superar el debate sobre un grupo humano conviviendo en un
determinado lugar geográco denido por otras estructuras, y debatir sobre lo observable.
Para el caso, sobre lo inmaterial, sobre las vivencias, la cultura, la identidad, etc. Pasar por alto
lo anterior, es decir, razonar solo desde lo observado, delimita el concepto a algo vago que
uniforma el comportamiento social y lo hace moldeable al gran relato.
Entonces, alejados de las deniciones jurídicas y arquitectónicas de barrio, ¿Cómo
establecemos su denición? La respuesta aún sigue siendo confusa. Sin embargo, sobre el
tema, se puede teorizar sin tener a cabalidad una denición académica acabada. Galster, al
respecto, establece lo siguiente:
(…) los cientícos urbanos han tratado el barrio como los jueces han venido tratando
a la pornografía: como un término difícil de denir, pero que todos saben lo que es
“eso” cuando lo ven. Sin embargo, incluso una somera revisión de las deniciones
de barrio que se encuentran en la literatura revela cruciales diferencias en lo que
es “eso” implícito. (Galster, 2001, pág. 2111)
Pese a lo ambiguo que es denir al barrio, el enfoque político descansa en lo observado
para establecer acciones sobre él. Desde dicho punto se toman medidas que rara vez
permean en territorio en su aspecto inmaterial. Sino más bien, trabajan lo concerniente a lo
visible. Pero ¿Qué hacemos con lo que, a simple vista, no se puede observar? Para el presente
trabajo la respuesta seria observarlo.