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VOLUMEN VI/ NÚMERO 2/ AÑO 3/ ISSN 977245257580/ PÁGINAS 83-100/ RECIBIDO: 11-07-2022/ APROBADO: 07-12-2022/ www.revpropulsion.cl
Revista ProPulsión. Interdisciplina en Ciencias Sociales y Humanidades
vamos a intentar acercarnos al concepto de comunidad. Comenzamos diciendo que dentro
de la losofía existen corrientes de pensamiento que aducen acerca de la teoría de la unidad,
de lo uno, armando que existe una entidad única, indivisible, que permite entender que la
unidad se busca porque en ella recaen o se encuentran las cosas universales. Incluyendo la
belleza, la justicia, la bondad, etc., y por supuesto la verdad. Pero, como diría Magallón Anaya
“la verdad no es única, sino histórica.” 3 La idea que gobierna esta teoría de lo uno permite
hacer de la losofía un pensamiento restringido, excluyente e intolerante con la diversidad y
la diferencia. La diferencia y la diversidad son los elementos que conforman la comunidad.
Así como existe una entidad con esencia única; en los seres humanos existe una unidad que
deriva de las diferencias que existen entre las diversas entidades que conuyen y relacionan
en un orden común, ese orden común es la realidad y aquellas cosas que predican los seres
humanos como existencias que se expresan y construyen su ser por medio de la exposición
simbólica vividas a través del lenguaje, inmersos en el devenir, en el cual se van mostrando
las diferencias y similitudes entre las entidades que conforman y conrman la comunidad.
La comunidad entonces es una “unidad en común” o una “común unidad”. Por lo tanto, la
comunidad es la unidad que se conforma por lo común: algo común es la diferencia, la
diversidad, la pluralidad, la realidad, que se maniestan en un una simbólica que describe
y explica las similitudes que se absorben y digieren de los otros y armar su existencia, pero
es una absorción real y verdadera de algo, una anexión a otra realidad. Entonces ¿Cuándo se
forma la unidad en común?
La unidad en común o la comunidad se forma cuando dos seres humanos estando uno de
frente al otro comunican sus experiencias. Al comunicar estos se expresan. Recordemos que
la expresión también es un método en el cual permite a los seres humanos construirse como
sujetos. La expresión es una palabra derivada del latín y su acepción es la de exprimir, es sacar
de alguna cosa o entidad su esencia, fundamento o raíz. El método expresivo consiste en tres
partes; la primera exprimir, aquella persona que intenta comunicar algo tiene que extraer de
su interior aquellas experiencias para poder exponerlas. La segunda es exponer, después de
exprimir nuestro ser interior y lo extendemos al mundo, este mensaje que se exprimió ahora
se expone, se muestra, se devela, y con esa develación mostramos cómo está conformado
nuestro ser y las circunstancias que lo determinan para después imprimirse. La impresión
es la tercera parte del método; luego de exprimir nuestra experiencia y exponer nuestra
esencia, la imprimimos en el otro, en nuestra alteridad, en los sujetos. Pero no solamente se
imprimen en estos, sino que se imprimen en el Ser, en la realidad.
Cuando la expresión arroja información que expone es aquí donde se va conformando
la unidad en común; porque la expresión no se reduce al lenguaje verbal, sino a todo tipo
de acto o actividad que nos ayude a mostrar aquello que somos como entidades expresivas,
aquello que nos conforma como seres humanos que conviven en comunidad y muestran
al ser que somos. Entonces la comunidad se conforma por todas las expresiones que se
conjuntan simbólicamente y permiten crear una realidad; las expresiones son experiencias
exprimidas de los sujetos que imprimen las formas que convive con el Ser. Estas expresiones
conuyen y se relacionan, se crean los símbolos que los identica, que los distingue, que los
hace separarse y diferenciarse de otras entidades, encontrando esos rasgos que nos hacen
únicos, es decir, individuos; y cuando uno ya se individualizo, o como lo dirá Andrés Bello
“individuo es aquello que no se puede dividir” 4, es decir, que ha alcanzado sus límites y con
3 Mario Magallón Anaya, Dialéctica de la losofía. Una losofía en la historia, México, UNAM, 2010, p. 19.
4 Cfr., Andrés Bello, Filosofía del entendimiento, México, FCE, 1948.